Amada Granado
Antes de la actual pandemia, las Islas Baleares cerraron 2019 con 16,45 millones de turistas. Ese mismo año, Ibiza superó los 154.000 habitantes, entre los cuales se encuentran 42.183 personas extranjeras, según los datos del INE.
Estas cifras mencionadas no incluyen a los migrantes en situación irregular o que entraron de forma clandestina, los más vulnerables, los que han tenido que abandonar sus hogares en busca de seguridad y protección. Seres humanos con los mismos derechos que huyen de circunstancias extremas que amenazan sus vidas.
En la actualidad, Ibiza despliega un escenario con dos realidades que no se tocan entre sí: ocio y supervivencia.
Es por ello que al visitar una oficina de información turística, me he planteado una gran urgencia: elaborar un nuevo mapa con información relevante para dar la bienvenida a los migrantes que llegan sin saber a dónde ir, en qué lugar pedir asistencia médica, dónde comer, dónde ducharse y dormir, dónde solicitar orientación y asesoramiento legal, e incluso, dónde tener acceso a Internet.
Si bien esta es una acción que está concebida para ser mostrada en una sala de arte, la verdadera performance, el verdadero impacto se dará cuando llegue a una serie de personas que están en situación de desplazados.
Esta es la maqueta de un proyecto que ha iniciado un proceso, un importante recorrido, hasta lograr su propósito: ser distribuido en la isla de Ibiza.
Amada Granado
Bucarest, Rumania 1977. Vive y trabaja en Ibiza, España.

Amada Granado es una artista venezolana-rumana cuyo medio principal de trabajo es la fotografía. En su obra, este mecanismo funciona como la herramienta necesaria para develar contenidos críticos que remiten a problemas particulares de los contextos o situaciones humanas a las cuales la creadora se aproxima; sin embargo, en su caso, esta relación no sucede de forma directa o a la usanza del documentalismo tradicional. En la obra de Granado, la fotografía es un artificio que roza la ironía para documentar circunstancias especiales con un gran acabado técnico y formal, donde la sucesión de eventos humanos en apariencia tranquilos y estéticamente sosegados, ocultan en sus narrativas las sigilosas variables de las profundas brechas políticas, económicas y sociales que respiran al alimón de los acontecimientos retratados. En palabras de la propia creadora la fotografía le sirve para explorar los espacios fronterizos entre lo público y lo privado, el ocio y la reclusión, con un lenguaje propio del documento y el testimonio de autor.
Entre sus series más destacadas resaltan las secuencias: Penitenciario (2012), Humboldt (2011) y Guaire (2008/2009), este conjunto de proyectos fue agrupado por la artista bajo el título Balnearios, ensayos visuales con los que develó una postura crítica ante distintas situaciones de atención en la realidad sociopolítica venezolana. En el año 2009 presentó la serie Guaire en las galerías Tiendaderecha, Barcelona, España y Estudio 68. Ese mismo año fue reconocida con la Mención Honorífica en el XII Salón Supercable Jóvenes con FIA, Centro Cultural Corp Banca, Caracas, Venezuela. La serie Penitenciario fue presentada como muestra individual en El Anexo / Arte Contemporáneo. Caracas, Venezuela en el año 2013 y ha sido registrada por portales digitales como Prodavinci y Backroom Caracas, entre otros. Entre las principales muestras colectivas en las que ha participado destacan Fotofia. EXPEDIENTES, Hacienda La Trinidad Parque Cultural, Caracas, Venezuela (2011); ECO, Encuentro y exposición de colectivos fotográficos de América Latina y Europa, Madrid, España / Sao Paulo, Brasil (2010); Simpl3 en el Centro Cultural Chacao, Caracas, Venezuela, 2005; y Panorámica. Arte Emergente en Venezuela 2000/2012, Fundación Telefónica Venezuela. Sala TAC Trasnocho Cultural, Caracas, Venezuela (2014). En 2015, dirigió el taller de fotografía para niños La primera toma, en la Biblioteca Pública Municipal Paul Harris, de Puerto Varas, Chile, con el apoyo del Departamento de Cultura de la Municipalidad. En 2017, SaNostra Sala, Sala de Cultura del Consell Insular d’Eivissa, abrió sus puertas a este proyecto y prestó la finca Can Pere Mosson para su desarrollo.
LGI

