Dianora Pérez-Montilla
Un camino de sal puede ser entendido como una fatalidad, en la que cada cristal de sal se convierte en la piedra de los martirios. Pese al agua salada del mar, las dificultades fueron el camino de sal de los marineros, así como lo ha sido la corrupción, la violencia y la injusticia para migrantes venezolanos que desesperadamente dibujan rutas por aire, mar y tierra. Considerando que somos la sal que sudamos y lloramos, he construido 14 bloques de sal, a los que por días se les extrae toda la humedad para que se compacten, como se merman las alegrías. Los bloques conforman en braille la palabra trata. El comercio de personas es una temática histórica de la que poco se habla. Este tabú es una realidad que se ha instaurado en el país, donde cientos de personas, sin distingo de sexo y edad, sufren tras la falsa promesa de un mejor futuro.
Cada bloque de sal es como un tótem, que pese a representar un punto de braille, es de base cuadrada, figura geométrica que connota el estancamiento de cada una de las miles de víctimas, que abrumadas por los problemas del país, buscan un mejor destino. A ciegas, son llevados por los [es]clavos, los cuáles, para sostener el peso de cada víctima, pierden la cabeza, pues es la única manera de seguir el protocolo de acción para la trata de personas cuyos destinos serán la prostitución, la mendicidad o el tráfico de órganos. En Caminos de sal las especies son los argumentos y elementos para describir la imagen in_visible o latente, de la vuelta al mundo. Los clavos dulces, pese a sus bondades, serán los esclavos que sostienen el gran sueño, en el que tal vez ni creen, pero lo acompañan, porque alguien les obliga, castiga, promete o paga.
Dianora Pérez-Montilla
Caracas, Venezuela, 1981. Vive y trabaja en Caracas.

Dianora Pérez-Montilla es Profesora de Artes Plásticas en UPEL – IPC, Caracas (2008). En la actualidad es cursante del Doctorado en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe en la misma casa de estudios. Magister en Artes Plásticas, UPEL-IPC, Caracas (2015). Adicionalmente realiza en 2014 estudios de Edición de la UCV, Caracas, Venezuela, y entre los años 2012 y 2015, la artista completa algunos talleres en la ONG con Nelson Garrido y Juan Toro.
Cabe destacar que en muchas de sus propuestas artísticas se concibe una desfiguración del paisaje social venezolano, predominando la temporalidad presente de un país que ha roto todo tipo de respeto por la vida, en el cual la violencia se expresa en múltiples dimensiones.
Entre sus muestras individuales más recientes en Venezuela se mencionan: Gedeón, Cerquone Proyect, Caracas (2019); PERversiones, Fundación Sala Mendoza, Caracas (2018); Despotismo Ilustrado, Caracas-Barquisimeto (2018); Crónica[s], Fundación Sala Mendoza, Caracas (2020). Entre las últimas muestras colectivas ha participado en El cálculo de las Proporciones UCAB, Caracas, (2019); El Tiempo Tiende a Olvidar, Espacio Proyecto Libertad, Mérida (2019); Venezuela a los 250 años de Humboldt, Hacienda la Trinidad Parque Cultural, Caracas (2019); Arte y sociedad, jóvenes creadores venezolanos, Caracas (2018); Edición Premio Mendoza #14y #15. Caracas (2017 -2019); X Edición Salón Octubre Joven, Museo de Valencia (2016); 3ra Bienal de gráfica en homenaje a Alirio Palacios, Museo del Diseño y la Estampa Carlos Cruz Diez. Caracas, (2016); 40° Nacional de Arte Aragua, Edo. Aragua (2015 – 2016).
Ha sido merecedora de las siguientes distinciones: Mención Honorífica, en Edición Premio Mendoza #14, Caracas (2017); premio en la categoría Libro de Artista en la 3ra Bienal de gráfica en homenaje a Alirio Palacios Caracas (2017); ganadora del XX Salón Jóvenes con FIA, Maracaibo, (2017); ganadora del premio Goethe Institut Caracas, Salón Arte y Sociedad, Caracas (2018); ganadora de la Mención Artista Emergente Embajada de España otorgada en Edición Premio Mendoza #15 Caracas, 2019; Mención Especial Salón Venezuela a los 250 años de Humboldt, (2019); premio AICA en la categoría Artista Emergente, Caracas (2019).
SF

