Manuel Eduardo González
En la obra Contención pongo de cabeza imágenes de diferentes partes del mundo para representar el carácter inédito de nuestro presente en pandemia y confinamiento. Son fotografías realizadas a partir de los años cuarenta por el fotógrafo venezolano Alfredo Boulton en países como México, Perú, Colombia, Egipto, Grecia, Italia, España y Francia. El libro, editado en 1995, fue su primera publicación con imágenes tomadas fuera de Venezuela. Estar de cabeza, para mí, es sinónimo de un cambio de paradigma, es mostrar un mundo descolocado que está buscando un nuevo horizonte. Las imágenes invertidas demandan más atención al momento de observarlas, nos reta a entenderlas como fragmentos de un escenario mucho más grande; a primera vista no importa el detalle sino la mancha total. La obra Contención es como un pedazo de muro donde las imágenes son forzadas a dialogar y a encontrar un nuevo orden.
Este trabajo es parte de una serie llamada Sedimentaciones en donde a través de la acumulación de muchas imágenes busco intencionalmente que los lugares fotografiados no se puedan identificar. Mi intención es mostrar cómo esos espacios que registraron pintores y fotógrafos han cambiado en el tiempo y sus registros ahora invertidos y aglomerados son simbólicamente convertidos en sedimentos de territorios desconocidos. Esta obra es la primera en la que utilizo fotografías de otros países. Durante la pandemia esta acción cobró sentido al ver cómo una crisis compartida puso al mundo a vivir las mismas preocupaciones y a unirse para solventarlas.
Manuel Eduardo González
La Guaira, Venezuela, 1988. Vive y trabaja en Caracas, Venezuela.

Manuel Eduardo González es Licenciado en Artes Plásticas, Mención Medios Mixtos de la Universidad Experimental de las Artes, Venezuela (2012). Desde el año 2010 ha edificado un trabajo de investigación visual en torno a los puntos críticos del paisaje, la arquitectura y la memoria como la cornisa tambaleante que soporta y expande valiosas reflexiones sobre la sociedad venezolana. Oriundo y habitante de la ciudad-puerto de La Guaira, la inestable cartografía del Estado Vargas ha sido un tropos persistente en cada una de sus obras. Desde esas crónicas remite a las conexiones entre el cuerpo como entidad y a su desarrollo orgánico y crítico en pleno diálogo con las progresiones, los vacíos, las desapariciones y la transformación del territorio. A través del ensamblaje de las ruinas y mediante diferentes estrategias como el collage, el performance, la pintura, la instalación y el video, se inserta en las huellas y signos que podrían revelar nuevos discursos frente a los agobiantes vacíos del caos histórico, geográfico e iconográfico actual. González siluetea el paraje virtual de una memoria que evoluciona sin estructuras ni asideros y que el artista-arquéologo intenta ensamblar.
Desde el 2013 ha participado en varias exposiciones colectivas en Venezuela como XVI Salón Supercable Jóvenes con FIA, Centro Cultural BOD CorpBanca, Caracas (2013); Gráfica Mercantil. Indagación y seguimiento, Espacio Mercantil, Caracas (2014); Miramientos de ida y vuelta – IV Velada Remix, MOM Art Space, Hamburgo, Alemania (2013); (234+2) Luces, Espacio Proyecto Libertad, Mérida (2019) y Tiempos de espera: Iluminaciones contra la marea, GBG Arts, Caracas (2020). Ha realizado muestras individuales como Sedimentaciones. Una extraña iconografía (2019) y Tropical Moderno (2017) ambas en Spazio Zero Galería, Caracas, Venezuela. Su obra ha sido reconocida en el año 2019 con el Premio Goethe Institute, Caracas. En 2018 obtuvo el Premio BOD, Caracas; en 2015 el primer premio en el V Salón Octubre Joven, Valencia, y en 2013 el primer premio en el XVI Salón Supercable Jóvenes Con FIA, Caracas, Venezuela, entre otros reconocimientos y residencias.
LGI

