Casa de la HaciendaExposición

mayo, 2025

Casa de Hacienda

CONTINUUM OBRAS DE ELIAS CRESPIN (2016-2024)

Bifurcaciones de un CONTINUUM

OBRAS DE ELIAS CRESPIN (2016-2024)

Tener la oportunidad de contemplar en nuestro país esta exhibición individual del artista Elias Crespin, es un evento que contempla reveladoras bifurcaciones para entender, apreciar y recibir no solo los recorridos y la maestría de un creador que despunta por la trayectoria y el reconocimiento que ha obtenido a nivel internacional, sino también para encontrarnos con una lúcida conjunción entre arte, ciencia y tecnología, estrategias mediante las cuales este venezolano residenciado en Francia ha consolidado las variables distributivas y organizacionales de sus inéditos artilugios visuales: esculturas electrocinéticas generativas que bosquejan e impulsan el mensaje vibrante de una contemporaneidad manifiesta y trascendente dentro de los esquemas de producción del arte actual.

Al vislumbrar algunos aspectos de su trabajo es importante resaltar la diversidad de proyecciones y los extensos rangos de investigación, junto a la esmerada ejecución programática y perceptiva que potencia los hálitos de la materia en los ejes interactuantes de cada una de sus piezas. Para el artista cada obra es un sistema vivo de relaciones temporales, espaciales y materiales que incluyen el encuentro con el espectador como parte fundamental de sus armónicas emanaciones gestuales; todas estas piezas constituyen de algún modo un umbral heterocrónico, son universos múltiples donde el continuo de cada obra está integrado por entornos diagramáticos plurales, propiciando un funcionamiento que hace posible la materialidad rítmica de una geometría pensada no como imagen en sí misma sino como acontecimiento palpable, como suceso.

En este transcurrir se engranan una amplia cantidad de incidencias que propician las posibilidades sensibles de una identidad única que se hace movimiento y cadencia en el espacio expositivo; contingencias de episodios formales y conceptuales que evolucionan periódicamente para levantarse en escena como inquietantes oscilaciones generadoras del tiempo. El diseño y la puesta en marcha del presente activo de cada constelación por el realizada, es un contra-modelo independiente que propicia la libertad interpretativa. Al actuar de modo transversal, rompe desde sus composiciones conceptuales y formales con los estereotipos de lo clásico y lo contemporáneo, de lo atávico y lo espontáneo, de lo infinito y lo perecedero. Así, lo inmutable se diversifica en secuencias que se regeneran con una gran fuerza visual frente a contextos cada vez más tendientes a homogeneizar la percepción y las habilidades sobre lo real. La operación de estas arquitecturas parte de los propios vestigios de ese confuso y desbordado contexto iconográfico que nos rodea: giro crucial donde cada obra se proyecta magistralmente, sobre el polinomio estructural de las contradicciones y paradigmas de nuestro mundo contemporáneo.

 

Es de esta forma como la obra de Elias Crespin, frente al desfallecimiento de este atomizado periplo que habitamos, nos convoca a presenciar la representación de un inquietante alivio de permanencia. A través de un cuidadoso y destacado desempeño ha superado la opresión de realidades sobresaturadas por los totalitarismos del fragmento: con delicada entereza ha desajustado las partes para reorganizarlas en nuevos compendios y perspectivas, en sistemas autónomos que se contraponen a la vulnerabilidad intrínseca de ese mundo volátil del que formamos parte. Poética del movimiento que decanta en variaciones graduales, figuraciones del espacio-tiempo, relatividad de lo visible y lo inmaterial, traslaciones de un devenir que nos invita a preguntarnos qué percibimos, dónde estamos, qué esperamos; para que allí, en ese contacto inicial con la obra y desde cualquier lugar donde la estemos observando, las variables de nuestro propio acontecer se transfiguren, interpeladas por las señales tangibles de un continuum que logra devolvernos, una y otra vez, al instante eterno de una imagen.

Lorena González Inneco